Mi primer tintín lo empecé en el restaurante de un hotel mientras cenaba, fue Tintín en América y yo era un niño de vacaciones con mi familia.

A alguien se le ocurrió la idea de darme un cómic para ver si cenaba mejor. No recuerdo si el plan les funcionó, pero lo que sí recuerdo es que no paré de leer hasta terminar… el tintín, no la cena.

Así comenzó todo…

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