El caso de la primera edición de Las Joyas de la Castafiore es singular. Resulta que sin ser uno de los primeros álbumes, una primera edición en buen estado de verdad está cotizadísima en el coleccionismo de Tintín.

Cuando se hizo la edición en 1963, Casterman no se esmeró mucho en los materiales empleados, y no sé porqué oscuro motivo la portada de los álbumes se “pican” con una facilidad asombrosa. Es muy, muy difícil encontrar un ejemplar en perfecto estado de conservación y los pocos que hay se venden como si fueran de oro.

Si queréis comprar un ejemplar, os tenéis que fijar en esto especialmente, no solo en lo habitual.

Os dejo una foto del ejemplar que poseo para que veáis a lo que me refiero con lo de portada “picada”.